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viernes, 19 de octubre de 2007

Venta de Aeroméxico mejorará servicio aéreo: Luis Téllez

Calificó de “muy comprometidos” a los empresarios del grupo que resultó ganador de la subasta por la aerolínea, cuya mayoría de acciones estaban en manos del gobierno.

MEXICO.- La venta de la aerolínea Aeroméxico a un grupo de inversionistas nacionales apoyados por el banco Banamex contribuirá a la mejora del servicio aéreo en el país, dijo el secretario de Comunicaciones y Transportes Luis Téllez.

Calificó de “muy comprometidos'’ a los empresarios del grupo que resultó ganador de la subasta por la aerolínea, cuya mayoría de acciones estaban en manos del gobierno.

El servicio aéreo “va a mejorar'’, dijo Téllez el jueves en rueda de prensa. Opinó que el proceso de venta fue transparente y “bien hecha'’.

Agregó que como cabeza de la política aeronáutica del país, la dependencia mantendrá unas “estrictas reglas de inspección'’ sobre los aviones de Aeroméxico para que se garantice la seguridad a los pasajeros.

El grupo de 14 inversionistas y Banamex presentó una oferta por 249,1 millones de dólares por la aerolínea Los empresarios Moisés Saba Masri y Alberto Saba Raffoul, que formaban el grupo rival, habían hecho una oferta final por 249,4 millones de dólares, pero el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario, encargado de supervisar el proceso, dijo que llegó dos minutos después del plazo establecido para recibir las propuestas.

La empresa Aeroméxico incluye también a la línea Aerolitoral y la aerolínea de carga Aeromexpress. Tenía hasta junio pasado 102 aviones y 8.816 empleados. Sólo Aeroméxico vuela a 35 destinos nacionales y 22 internacionales en Estados Unidos, Europa y Sudamérica. El martes y miércoles se dio una batalla de ofertas y contraofertas entre los dos grupos interesados.

El grupo ganador es encabezado por el empresario inmobiliario José Luis Barraza, quien en los últimos años fue presidente de dos de los principales organismos empresariales del país. Aeroméxico y Mexicana de Aviación pertenecían a la empresa gubernamental Cintra SA, que decidió poner a la venta ambas aerolíneas en el 2005.

El gobierno, que en la actualidad posee el 62% de las acciones de Aeroméxico, vendió Mexicana al grupo hotelero Grupo Posadas SA, pero rechazó otras ofertas previas por Aeroméxico al considerarlas muy bajas.

AP

Aeroméxico, para Banamex

Ganó Barraza González, ex líder del CCE, que gastó millones en apoyar a Calderón.

Por un retraso de 2.42 minutos en presentar su oferta, el IPAB dejó fuera de la subasta a los Saba; “las reglas no fueron claras”, hubo “irregularidades lamentables”, protestaron

por: Juan Antonio Zúñiga, Antonio Castellanos y Víctor Cardoso

Por un retraso de 2.42 minutos en la presentación de su oferta por 249.47 millones de dólares, los empresarios Moisés y Alberto Saba perdieron la subasta de compra por Aeroméxico, que fue adjudicada al grupo encabezado por José Luis Barraza González y Banamex, quienes ofrecieron pagar, a escasos 27 segundos de concluir el plazo, 249.1 millones de dólares.

De esta forma, Barraza González vuelve a aparecer en los primeros planos del acontecer nacional, luego de su paso como presidente del poderoso Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Este organismo fue uno de los principales artífices de la campaña de medios en apoyo a la candidatura del actual presidente Felipe Calderón, con un gasto publicitario en medios electrónicos considerado millonario. En su momento, la empresa de medición de audiencias Ibope Agb México dio a conocer que el CCE gastó más de 136 millones en mensajes, que llamaban a no cambiar el rumbo de la economía, los cuales coincidían con los del candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), al presentar la dualidad crisis contra estabilidad.

Ayer, en la recta final del proceso de venta de la mayor aerolínea del país y uno de los últimos activos en poder del gobierno federal, las pujas fueron presentadas por segundos de diferencia antes de las 16 horas, plazo para la presentación de ofertas. El estrecho margen llevó también a que la decisión de la junta de gobierno del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), propietario de 45.37 de las acciones, se retrasara por 2 horas y media.

“A las 16 horas del día de hoy, conforme a la hora de registro en el sistema de la BMV (Bolsa Mexicana de Valores) ‘Emisnet’, el cual fue certificado ante notario público, la última OPA (Oferta Pública de Adquisición) del fideicomiso número 16093-6 constituido en Banamex y diversos empresarios (fideicomiso), fue la de mayor precio, y en virtud de que dicho oferente no amplió el periodo de vigencia de su oferta, es decir, venció a las 16 horas, el IPAB, por acuerdo de su junta de gobierno, aceptó dicha oferta, a través de Nacional Financiera, y se han realizado los actos necesarios para que se lleve a cabo la liquidación, conforme a las disposiciones aplicables y al folleto informativo de la oferta”.

Este grupo de empresarios fijó su postura en 2.7159 pesos por acción, que representa 2 mil 695 millones 287 mil 503.13 pesos, o 249 millones 102 mil 357.04 dólares a un tipo de cambio de 10.82.

De acuerdo con el IPAB, su junta de gobierno tomó en consideración, además del precio, “la situación actual de Aeroméxico, evidentemente delicada y que requiere de inyección de recursos por parte de los accionistas”, así como “el costo de oportunidad para el IPAB por dejar que expirara la oferta del fideicomiso”.

Arañazos y patadas

A la puja económica por Aeroméxico, se sumó una guerra mediática protagonizada por Moisés Saba Masri, quien con su padre Alberto Saba Raffoul, presentó la primera oferta el 22 de agosto. Desde temprana hora, en diversas entrevistas periodísticas se dedicó a difundir un “¡yo gané!”. Hacía referencia a la jornada de pujas del martes anterior, cuando el IPAB, en un arrebato, lo declaró triunfador de la subasta con una propuesta económica de 1.90 pesos por acción. Decía el empresario: “si ayer (martes) por un segundo yo gané, hoy porqué por un segundo tengo que perder”. Por la tarde, después de conocerse el fallo, declaró que “las reglas no fueron claras”.

Pero por la noche, después de una larga encerrona con sus asesores para determinar la estrategia a seguir, finalmente declararon que dejaban atrás el proceso de Aeroméxico, que no impugnarían legalmente “porque no tienen interés en litigar por años con el IPAB”, pero señalaban “irregularidades lamentables” de parte de ese organismo. El IPAB, acusaron, “utilizó en dos días consecutivos criterios distintos para casos idénticos”.

Por la mañana de ayer, en un intento por prevenir cualquier impugnación, el IPAB emitió un comunicado en el que anunciaba que “aceptará la oferta que represente el precio por acción más alto, con base en la vigencia que hayan establecido las ofertas públicas de adquisición”.

Estableció que “en el supuesto de que a las 16 horas del día de hoy (miércoles), de acuerdo con la hora de registro en Emisnet, la OPA de los señores Saba sea la que represente el mayor valor, y el fideicomiso no amplíe la vigencia de su oferta, el IPAB, por acuerdo de su junta de gobierno, no aceptará la oferta del fideicomiso y considerará la oferta de los señores Saba, tomando en cuenta las posibles posturas y eventos que pudieran presentarse durante la vigencia de esta última oferta”.

El ambiente se enturbió aún más, cuando después de las 15 horas el grupo Mexicana de Aviación lanzó una nueva OPA, a pesar de que el pasado 11 de octubre la Comisión Federal de Competencia (CFC), con el argumento de concentración del mercado en el transporte aéreo de pasajeros, rechazó autorizar su participación en la subasta por Aeroméxico y no obstante haber ofrecido pagar 2.19 pesos por acción de la aerolínea.

Ayer, Grupo Mexicana elevó el precio por acción a 2.45 pesos, unos 225 millones de dólares, argumentando que esa oferta “es válida hasta su fecha de vencimiento, y hasta en tanto no se obtenga la resolución favorable de la CFC.

“La oferta se modifica para eliminar la condición suspensiva y sustituirla por una condición resolutoria, por lo que en términos legales, la oferta es válida y vigente desde el día de hoy y hasta en tanto a más tardar a las 12 horas de la fecha de vencimiento, no se obtenga resolución favorable de la Comisión Federal de Competencia”.

Por la noche, la cabeza aparente del grupo ganador, José Luis Barraza, declaró que a partir de hoy se designará al nuevo consejo de administración, y de inmediato se pondrá en marcha lo que llamó “el plan de 90 días” para iniciar la capitalización de la aerolínea, con unos 240 millones de dólares.

Estos, dijo, se aplicarán en la compra y homogenización de la flota aérea de Aeroméxico, así como a los trabajos tendientes a elevar la productividad, la ampliación de rutas, principalmente las internacionales, y a la búsqueda de sinergias con las empresas que dirigen los integrantes del grupo. Se manifestó satisfecho con el resultado, y reveló que desde hace más de un año iniciaron la integración de inversionistas y el análisis de la oportunidad de negocio que representaba la aerolínea.

El club de los ricos

Los virtuales ganadores de la subasta por Aeroméxico es un grupo de empresarios integrado alrededor del fideicomiso creado por Banamex y el ex presidente del CCE, en el pasado sexenio, José Luis Barraza González, a quien también se le atribuyen relaciones de amistad con diversos funcionarios de primer nivel del actual gobierno.

Banamex, que participa con 49 por ciento del capital que será utilizado en la compra de Aeroméxico, es filial del estadunidense Citibank.

La principal característica del grupo de empresarios es el poderío económico, pero también una extensa red de negocios e influencia política a escalas regional y nacional. Algunos, incluso, participaron activamente en el financiamiento de campañas políticas en el sexenio pasado y el actual.

Aparecen nombres como el de la familia Aramburuzabala. Una de sus integrantes, María Asunción, es esposa del embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, y una de las accionistas que controlan el Grupo Modelo, una de las dos compañías del duopolio de la cerveza.

Figura también el michoacano Francisco Medina Chávez, presidente del Grupo Fame, que apoyó la candidatura de Felipe Calderón en la campaña pasada. Otro es Ricardo Martín Bringas, del grupo de tiendas de autoservicio Soriana, quien también estuvo a favor del hoy presidente de México. En el grupo figura Eduardo Tricio Haro, presidente del Grupo Industrial Lala.

Juan Francisco Beckman Vidal, del Grupo Cuervo, y Henry Bremont Pellat, inversionistas en Liverpool Fábricas de Francia, también forman parte del grupo de inversionistas.

Asimismo aparece la familia Canales Clariond, de Industrias Monterrey. Uno de sus miembros, Fernando, fue gobernador de Nuevo León y secretario de Economía en el gobierno de Vicente Fox. Antonio Cosío Pando participa en el sector alimenticio con su Grupo Pando, es consejero del Grupo Carso, así como Valentín Díez Morodo, también accionista del Grupo Modelo.

Otros nombres que figuran en el grupo son el de Agustín Franco Macías, del Grupo Infra; Eugenio Garza Herrera, presidente del consorcio industrial Xignux; Tomás Milmo Santos, accionista de control de Axtel, compañía de telecomunicaciones, así como el empresario ganadero Maximino Salazar Nava.

Recibirá el IPAB la mitad de lo que costó sanear a Mexicana y Aeroméxico

Historia de quiebras privadas y rescates públicos, considera Mario Di Costanzo.

por: Juan Antonio Zúñiga

Quebrada en el sector privado y rescatada por el público, Aeroméxico ha transitado en los pasados 14 años entre fraudes administrativos, deudas bancarias, capitalizaciones y saneamientos públicos que, junto al de Mexicana de Aviación, implicaron 515 millones de dólares.

Por la venta de la participación del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), Nacional Financiera y la Secretaría de Hacienda, estas instancias del gobierno federal recibirán 257 millones de dólares, prácticamente la mitad de lo que costó sanear y devolver al sector privado a las dos principales compañías aéreas del país, afirmó Mario Di Costanzo, secretario de la Hacienda Pública del equipo de Andrés Manuel López Obrador.

Esta historia podría iniciar en abril de 1998, Pero el desenlace actual dio inicio propiamente en 1993 cuando Aeroméxico adquirió, directa e indirectamente, 55 por ciento de las acciones de la Compañía Mexicana de Aviación, y el entonces presidente de su consejo de administración, Gerardo de Prevoisin Legorreta, asumió el mismo cargo en las dos compañías. Este fue el origen de Cintra.

En septiembre de 1994, el consejo de administración ambas líneas aéreas descubrió que unos 50 millones de dólares de sus activos financieros habían sido dados en garantía a favor de terceras personas. Gerardo de Prevoisin Legorreta huyó al extranjero y desde su exilio reconoció haber entregado 8 millones de dólares del grupo Cintra a la campaña presidencial de Ernesto Zedillo Ponce de León, rememora Di Costanzo. El 12 de septiembre pasado, de Prevoisin Legorreta fue encontrado culpable del delito de “administración fraudulenta”.

Entre tanto, en 1995, “las instituciones financieras mexicanas acreedoras de Aeroméxico, convirtieron el 100 por ciento de su deuda por el 90.8 por ciento del capital social” de la aerolínea, según los documentos oficiales de la compañía.

En marzo de 1996 se procedió de una manera similar con la deuda de Mexicana, y las participaciones de la banca, que de acreedora se convirtió en accionista de ambas empresas, fueron depositadas en un Fideicomiso de Acciones.

Pero los bancos también quebraron y tuvieron que se rescatados por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

La situación se complicó aun más, cuando el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que sustituyó al Fobaproa, tuvo que rescatar la deuda de estos bancos que participaban en el capital y consejo de administración de ambas aerolíneas y posteriormente de Cintra.

En febrero de 2001 se inició el intento por vender por separado las acciones de las dos líneas aéreas, pero fue hasta el 7 de febrero de 2005 en que tuvieron condiciones para la venta de los títulos de ambas aerolíneas, “a través de dos licitaciones públicas”. El 6 de julio de 2005 se dieron a conocer sendas convocatorias para este fin.

El 29 de noviembre de ese mismo año se acepta vender Mexicana al Grupo Posadas, por 165.5 millones de dólares. Por el lado de Aeroméxico, el consejo de Cintra rechazó las propuestas económicas presentadas por los participantes en la licitación.

Casi 2 años después, el 22 de agosto de 2007, la familia Saba presentó una oferta pública de adquisición para hacerse de las acciones de Aeroméxico a través de la bolsa. Ayer el IPAB dio por ganadora la propuesta de 14 empresarios respaldados por Banamex, por un monto de 249.1 millones de dólares mediante oferta pública de compra, “que no fue licitación ni subasta”, como establece el artículo 64 de la Ley del IPAB, consideró Di Costanzo.

domingo, 14 de octubre de 2007

Tarifas en aeropuertos, tan altas como el costo del viaje

El vicepresidente de Transportación de la Confederación Nacional Turística, Jorge Moya Huerta, recordó que a los grupos aeroportuarios no les conviene que la gente deje de utilizar el transporte aéreo.

México, D.F.- A pesar de que los aeropuertos concesionados en México han mejorado respecto a cuando los manejaba el Estado, el servicio que prestan todavía deja qué desear y las tarifas que cobran son muy altas.

El vicepresidente de Transportación de la Confederación Nacional Turística, Jorge Moya Huerta, indicó que, en algunos casos, las tarifas de uso de aeropuerto son tan altas como el costo mismo del viaje en avión.

Entrevistado luego de que se anunció la autorización para conformar el Colegio de Profesionistas en Turismo, Moya Huerta recordó que a los grupos aeroportuarios no les conviene que la gente deje de utilizar el transporte aéreo.

Por ello, indicó que la Cámara Nacional de la Industria del Aerotransporte (Canaero), a la que también pertenece Moya Huerta, trata de negociar con los grupos aeroportuarios para que bajen esos costos.

Explicó que las tarifas de uso de aeropuerto se emplean para financiar los proyectos de inversión en las terminales, pero esos costos no están regulados y no hay estándares generales de servicio que justifiquen los cobros.

Por ello, insistió en la propuesta de la CNT de establecer una comisión reguladora de concesiones, (propuesta que han visto bien los legisladores federales) para establecer criterios claros que justifiquen las tarifas.

En otro tema, el directivo de la CNT señaló que las aerolíneas de bajo costo “le están comiendo el mercado” a las aerolíneas más grandes, conocidas en la industria como “troncales”.

Explicó que, con mayor eficiencia y equipos nuevos, las aerolíneas de bajo costo han conquistado el mercado de las personas que nunca habían volado y que ahora sí pueden usar el avión.

Mientras Aeroméxico y Mexicana concentran 55 por ciento del mercado, las aerolíneas de bajo costo tienen 30 por ciento.

Además, entre 2008 y 2009, las aerolíneas de bajo costo adquirirán más equipos, con lo cual se espera que las dos más importantes lleguen a flotas de 50 aviones cada una y otras entre 25 y 30.

Notimex

jueves, 4 de octubre de 2007

Mexicana ofrece por Aeroméxico 200 mdd más que los otros interesados

El grupo liderado por Banamex elevó propuesta de 151 a 160 millones de dólares.

Denuncia la UNT que esa empresa disminuyó un tercio los ingresos de los empleados

Por: Roberto González Amador, Juan Antonio Zúñiga y Víctor Cardoso

Mexicana de Aviación, compañía propiedad del empresario hotelero Gastón Azcárraga Andrade, irrumpió este miércoles en la puja por la compra del Consorcio Aeroméxico, su principal competidor en el mercado mexicano de aviación comercial, por el que ofreció 200 millones de dólares, más que cualquiera de las otras dos ofertas presentadas hasta ahora.

Poco después de que Mexicana anunció su intención de adquirir Aeroméxico, el otro de los competidores en la subasta, representado por Banamex, la filial en México del consorcio financiero estadunidense Citi, aumentó su oferta de 151 millones de dólares a 160 millones de dólares.

El tercero de los participantes en la puja, los empresarios Alberto y Moisés Saba, habían elevado la semana pasada su oferta a 160 millones de dólares.

La oferta hecha este miércoles por Mexicana no fue del todo inesperada, a pesar de que el entorno del empresario Gastón Azcárraga Andrade, quien es el principal accionista del grupo hotelero Posadas, había mencionado que no había interés de esta parte por participar en la subasta por Aeroméxico, cuya propiedad pasó al gobierno federal –al igual que Mexicana– después de la crisis financiera de 1995.

El grupo Posadas adquirió la totalidad de las acciones de Mexicana de Aviación en diciembre de 2005 y a la fecha se encuentra en un proceso de ajuste de costos. Organizaciones sindicales, como la Unión Nacional de Trabajadores, han denunciado que los nuevos dueños de la aerolínea ha reducido en un tercio los ingresos de sus empleados, a partir de que la empresa denunció el contrato colectivo de trabajo.

Este miércoles, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el organismo regulador del sistema financiero, anunció sobre la existencia de una oferta pública de adquisición de acciones del Consorcio Aeroméxico, integrado por Aeroméxico y Aerolitoral, por parte de Mexicana de Aviación.

El organismo regulador dijo que Mexicana presentó una solicitud para realizar la compra de Aeroméxico, a través de una operación en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), a un precio de 2.19 pesos por acción, lo que implica unos 200 millones de dólares.

La oferta será revisada por la CNBV a efecto de verificar que se ajuste a las disposiciones legales y, en su caso, otorgar la autorización correspondiente, indicó el ente regulador. A este respecto, Consorcio Aeroméxico apuntó a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) que “la oferta se encuentra sujeta a la condición de que la Comisión Federal de Competencia (el organismo antimonopolios) emita resolución favorable de la adquisición”, y aclaró que la información contenida en la solicitud y folleto informativo preliminar de Grupo Mexicana de Aviación, “no tienen validez hasta que dicha oferta sea autorizada por la CNBV.”

Reviran

Después de presentada la oferta de Mexicana de Aviación, otro de los participantes elevó el monto ofrecido por Aeroméxico.

En un comunicado, Banamex dijo que este miércoles el grupo de empresarios mexicanos encabezado por José Luis Barraza había decidido aumentar el precio a pagar por acción en su oferta pública de compra de acciones de Consorcio Aeroméxico de 1.6842 a 1.7569 pesos por título, lo que representaría un precio similar al ofrecido por Alberto y Moisés Saba. La diferencia está en los fondos comprometidos para capitalizar a la compañía.

“Este grupo de inversionistas, en el que además participa Grupo Financiero Banamex con una posición minoritaria, reitera su compromiso incondicional de fortalecer el capital de la empresa en el equivalente en moneda nacional de 240 millones de dólares, iniciando este proceso tan pronto como la oferta pública concluya satisfactoriamente”, indicó en un comunicado.

En precio, la oferta de compra presentada ayer por Grupo Mexicana de Aviación rebasa en 24.6 por ciento a las realizadas por los otros dos grupos de inversionistas y compromete 200 millones de dólares para capitalizar a Consorcio Aeroméxico.

En conferencia de prensa, Gastón Azcárraga dijo: “Estamos proponiendo una reestructura del mercado , que permita que las dos líneas aéreas troncales sobrevivan. Queremos fortalecerlas y sabemos cómo hacerlo”. Y apuntó: “Unir estas dos compañías en un solo Grupo aeronáutico, permitirá que sean rentables, que ofrezcan opciones de transportación segura a precios atractivos, y por lo tanto, también que las fuentes de trabajo que representan sean más estables en el largo plazo. Lo que queremos es armar el Grupo Aeronáutico que este país se merece”.

Sin embargo, la última decisión la tomará el gobierno federal, el cual posee 62 por ciento de las acciones de Aeroméxico, distribuidos de la siguiente manera: el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) detenta 45.37 por ciento; la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tiene 10.16 por ciento a través de Nacional Financiera, y Nacional Financiera, por su parte, controla otro 6.47 por ciento. El restante 38 por ciento está diseminado entre el “público inversionista”.


Gastón Azcárraga ofrece 200 millones de dólares por Aeroméxico

Supera en 25 por ciento la presentada por Mosés y Alberto Saba.

México.—Gastón Azcárrga, presidente del Consejo de Administración del Grupo Mexicana de Aviación, ofreció este mediodía, ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, por 200 millones de dólares por el 100 por ciento de las acciones de Aeroméxico, controlador de las aerolíneas Aeroméxico y Aerolitoral.

Grupo Posadas, propiedad mayoritaria de Gastón Azcárraga, adquirió del gobierno en 2005 a Mexicana de Aviación y tiene actualmente cerca del 18% del mercado nacional.

Grupo Mexicana de Aviación notificó en septiembre a la Comisión Federal de Competencia, su interés en comprar Consorcio Aeroméxico.

Hace unos años, Aeroméxico y Mexicana operaban bajo la desaparecida Cintra, creada en la década de 1990 para sanear a las dos aerolíneas y venderlas por separado.

El empresario hotelero descartó cualquier posible monopolio.

“Unir estas dos compañías en un solo grupo aeronáutico permitirá que sean rentables, que ofrezcan opciones de transportación segura a precios atractivos”, dijo Gastón Azacárraga, presidente de Grupo Mexicana.

Las acciones de Consorcio Aeroméxico, controlador de la mayor aerolínea del país, se disparaban el miércoles más de un 9 por ciento en la bolsa mexicana, luego de que su rival Mexicana de Aviación anunciara una oferta para comprarla.

Los papeles de Aeroméxico ganaban un 8.04 por ciento, a 2.15 pesos, a las 1800 GMT.

Durante unos minutos, los títulos llegaron a trepar un 10.05 por ciento.

La puja de Azcárraga supera en 25 por ciento la presentada por Moisés y Alberto Saba 160 millones de dólares que vence el viernes.

Tras la operación incrementará el capital del negocio en otros 200 millones de dólares, informó Azcárraga en conferencia de prensa.

El precio por acción propuesto por el nuevo postor es de 2.19 pesos.

Es el tercer interesado por Aeroméxico: los primeros fueron Moisés y Alberto Saba, seguidos por Banamex y la familia Barraza con 151 millones de dólares.

El Grupo Barraza está conformado por 14 empresarios de compañías como Tequila Cuervo o Soriana, entre otras.

Grupo Posadas, del cual es accionista Azcárraga, cerró la operación para comprar Mexicana de Aviación en 165.5 millones de dólares y asumió pasivos por 294 millones de dólares.

Por arrendamientos de aviones por 997 millones de dólares. El monto neto de la operación: mil 456 millones de dólares.

En el proceso de licitación únicamente quedaron como finalistas Grupo Posadas y Grupo Xtra, del empresario Isaac Saba.

La venta de Grupo Mexicana las empresas filiales Seat, especializada en servicios de apoyo terrestre, permanecerá en copropiedad, al 50 por ciento, con Aeroméxico.

En el mismo caso se encuentra Aeromexpress, de servicios de carga nacional e internacional y el centro de capacitación Alas de América enfocado al desarrollo y formación profesional del personal.

Gastón Azcárraga es el presidente del Consejo de Administración de Grupo Mexicana de Aviación.

Los otros integrantes de la mesa directiva son Ángel Lozada Moreno, presidente de Grupo Gigante; Enrique Castillo Sánchez Mejorada, presidente de Ixe; Manuel Borja Chico, vicepresidente de Finanzas de Grupo Posadas, y Sergio Montero Querejeta, director adjunto a la presidencia de Gigante.

Agustín Martínez Xelhuantzi/milenio.com

Para Cofeco inviable que Mexicana compre Aeroméxico

“Por lo pronto las cifras no dan muchas esperanzas para que eso pueda suceder”, afirma Pérez Motta.

México.– El presidente de la Comisión Federal de Competencia, Eduardo Pérez Motta, puso en duda la posibilidad de que se autorice a la compañía aérea Mexicana a comprar Aeroméxico.

En entrevista en San Lázaro, después de una reunión con la Comisión de Comunicaciones, fue preguntado sobre cuándo autorizaría la Cofeco dicha compra, a lo que respondió “bueno, es que quién sabe si lo vamos a autorizar”.

“Tenemos que analizar en el pleno en las próximas semanas, si se justifica que Mexicana pueda comprar Aeroméxico, o bajo qué condiciones lo puede comprar, si es que lo puede comprar”, agregó el funcionario federal.

“Por lo pronto las cifras no dan muchas esperanzas para que eso pueda suceder”, agregó Pérez Motta, quien comentó que en las próximas dos semanas se decidirá si se autoriza o no la compra.

Recordó que la Cofeco ya aprobó que la familia Saba pueda comprar el ciento por ciento de Aeroméxico, ya que no tienen conflictos de intereses desde el punto de vista de competencia.

El grupo Banamex y Barraza “ya tiene también la autorización de la comisión”.

A pregunta expresa sobre el tema de la reciprocidad que debe existir en la apertura para que empresas mexicanas puedan competir en el extranjero en la telefonía básica, dijo que a la Cofeco “le interesa proteger al consumidor mexicano”.

“Si yo obligo que haya reciprocidad, lo único que estoy haciendo es defendiendo al consumidor extranjero, y a mi la verdad lo que hagan los extranjeros en esa materia es asunto de ellos”, abundó el titular de la Cofeco.

Notimex

martes, 25 de septiembre de 2007

Irrita a pasajeros cambio de tarifas de Mexicana

por: Triunfo Elizalde

En medio de protestas, algunas subidas de tono, pasajeros que viajaron en el vuelo 321 de Mexicana de Aviación, del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a La Habana, Cuba, fueron obligados a pagar nuevas tarifas –impuestas apenas ayer y publicadas 24 horas antes en un diario capitalino–, como el cobro por exceso de equipaje, sin importar si los usuarios habían comprado sus boletos con anticipación.

Entre los afectados se vio a la actriz Ofelia Medina, quien junto con su compañía de teatro, integrada por 14 elementos, viajó a La Habana para presentar los días 21, 22 y 23, en el Teatro Nacional de La Habana, su obra Cada quien su Frida.

La actriz manifestó que “nadie escuchó las protestas y nosotros no íbamos a escenificar ninguna actitud negativa, sólo deseamos denunciar la arbitrariedad de que hemos sido objeto, puesto que nosotros compramos con un mes de anticipación los boletos respectivos y nunca se nos habló de un cambio en el pago del sobrepeso ni número de maletas. Finalmente tuvimos que pagar 5 mil 465 pesos extras”.