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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Apegada a la legalidad, venta de Aeroméxico: IPAB

Las aportaciones son mayoritariamente de capital mexicano, y de ninguna manera están involucrados los recursos del público ahorrador, “porque Banamex no es quien adquirió Aeroméxico, sino un fideicomiso”.

México.– La venta de las acciones de Aeroméxico se apegó a la ley y la normatividad aplicable, se realizó con transparencia y publicidad, y dadas las condiciones, hubo los mejores términos de recuperación para el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, aseguró la Secretaria Ejecutiva de este organismo, María Teresa Fernández Labardini.

Señaló que a pesar de las “suspicacias” generadas por la venta de Aeroméxico, la operación fue compleja y apegada a la ley, “transparente, pública, y que para el IPAB implicó un monto importante de recuperación”.

Previo a una reunión de trabajo con diputados de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, Fernández Labardini afirmó que no fue Banamex quien adquirió la aerolínea.

“Ha habido ahí una confusión (…) quien adquirió Aeromexico es un fideicomiso constituido en Banamex, en donde ese fideicomiso tiene como fideicomitentes a un grupo de empresarios y, por otro lado, a una empresa mexicana de sociedades de responsabilidad limitada, constituida por una subsidiaria de City Group”.

Indicó que las aportaciones son mayoritariamente de capital mexicano, y de ninguna manera están involucrados los recursos del público ahorrador, “porque Banamex no es quien adquirió Aeroméxico, sino un fideicomiso”.

Al exponer ante los legisladores los pormenores de este proceso de venta, María Teresa Fernández Labardini explicó que el IPAB mantenía en forma directa aproximadamente el 45.37 por ciento del capital social del Consorcio Aeroméxico; el Gobierno federal mantenía una participación del 10.16 por ciento a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y Nacional Financiera un 3.54 por ciento.

El 40.93 por ciento restante, se encontraba distribuido entre el gran público inversionista del mercado de valores.

Detalló que la Ley de Protección al Ahorro Bancario establece una serie de principios que el Instituto deben observar y respetar en los procedimientos de enajenación de bienes, como: publicidad de los actos de enajenación; máximo valor de recuperación; transparencia en le enajenación de los bienes; subasta o licitación pública.

Recordó que el proceso de enajenación de la participación accionaria del IPAB en el Consorcio Aeromexico se llevó a cabo a través de la Bolsa Mexicana de Valores, y que se aceptó la propuesta del fideicomiso constituido por Banamex ya que la oferta representó el precio por acción más alto de entre los oferentes que mantenían ofertas firmes y vigentes.

Afirmó que “no pudo haber una operación más transparente, pública y competitiva que esta, realmente se le pudo dar seguimiento a través de la BMV, no hay manera para que haya sido una operación arreglada o concertada; cualquiera que tenía intención de adquirir Aeroméxico pudo participar, presentar una postura al amparo de la ley del Mercado de Valores”.

milenio.com

martes, 23 de octubre de 2007

La compra de Aeroméxico fue transparente: Díez Morodo

El miembro del Consejo de Banamex argumentó que él simplemente fue un invitado a participar en el trato, por lo que tiene plena confianza.

México, DF.- La compra de Aeroméxico por parte del fideicomiso constituido en Banamex se llevó a cabo de manera transparente, afirmó el miembro del Consejo de la institución, Valentín Díez Morodo.

“En el caso concreto de Aeroméxico, soy un inversionista pasivo; fui invitado a participar y no tengo mayor detalle sobre la operación”, manifestó.

Insistió que “tan fue transparente -la transacción- que una institución de la seriedad como Banamex ha tomado la responsabilidad de llevarlo a cabo”.

En entrevista al término de la inauguración del seminario “Italia y México: una alianza estratégica para el futuro”, reiteró que como integrante del Consejo de Banamex “yo simplemente lo único que puedo decirles es que fui un invitado a participar en ella y que le tengo plena confianza”.

Respecto al siguiente paso luego de la operación, Díez Morodo señaló que con toda seguridad los miembros del Consejo serán citados.

“En este momento están aterrizando; hay que darles la oportunidad y que posteriormente nos digan cómo van a volar”, puntualizó.

Notimex

domingo, 21 de octubre de 2007

La OPA de AEROMÉXICO

Por gusto Isabel Melchor
Apreciables ciberlectores (y lectoras)
Después de una pausa por exceso de trabajo me da mucho gusto estar de regreso en este espacio.
Déjenme contarles que en mi columna Billete Circular que se publica en la edición impresa de MILENIO de la Ciudad de México escribí que la venta de Aeroméxico fue de primer mundo, porque por fin se utiliza en el mercado bursátil un instrumento que es común en los mercados desarrollados: la oferta pública de adquisición (OPA).
Si me preguntan qué es una OPA, me permito traer la explicación de la Real Academia de la Lengua:
Oferta pública dirigida a los socios de una compañía cotizada en bolsa proponiéndoles la adquisición de sus acciones en plazos y condiciones determinadas
Aunque ya se habían utilizado OPA’s en grandes operaciones, como la venta de Banamex a Citigroup en 2001, Bancomer a BBVA un año antes y recientemente en la adquisición de Jugos del Valle por Coca-Cola Femsa, en esos casos no se hizo al modo de los grandes mercados bursátiles, porque hubo sólo un postor y porque se había pactado previamente el precio de compra.
En cambio, ahora la OPA en la que compitieron Alberto y Moisés Saba y Banamex liderando a un grupo de 15 inversionistas privados por Aeroméxico no le pidió nada a la que protagonizaron Santander y sus socios canadienses por el banco holandés ABN AMRO, o a las que se han realizado en el mercado de España Endesa y Gas Natural. Esas grandes operaciones bursátiles se viven casi como telenovelas en el mundo de las finanzas y los negocios.
En México tuvimos la primera OPA con final de fotografía y toda la cosa. El problema es que hay suspicacias porque uno de los postores, Alberto y Moisés Saba, denunció “irregularidades”.
Veamos los hechos:
Las reglas del IPAB fueron las siguientes:
-Sí a las cuatro de la tarde del 17 de octubre la última oferta del fideicomiso de Banamex es la mayor, el IPAB la aceptaría por lo que la venta les sería concedida.
- En caso de que a las cuatro de la tarde la OPA de los señores Saba sea mayor a la de Banamex, el IPAB no aceptaría la oferta de Banamex expirando ésta el 17 de octubre, con lo que el instituto reconsideraría las ofertas vigentes para en los próximos días tomar la decisión final.
La estrategia que le permitió ganar a Banamex consistió en meter su oferta que a la postre fue ganadora, de 2.71 pesos por acción (249.1 millones de dólares el monto global) a las 3 de la tarde con 59 minutos y 33 segundos, SIN ampliar la fecha de vencimiento. Con ello, y según las reglas del IPAB, el ganador fue Banamex.
Los Saba denunciaron que no hubo juego limpio, porque ellos presentaron una oferta más alta, de 249.4 millones de dólares la cual no se aceptó porque entró a las cuatro de la tarde con dos minutos y cuarenta y dos segundos. Los empresarios denuncian: “El IPAB utilizó en dos días consecutivos criterios distintos para casos idénticos, pues un día antes, el IPAB había determinado aceptar la oferta de ellos, que vencía a las 12:00 horas, pero después aceptaron la de Banamex a las 12 con 53 segundos.
Los empresarios sostienen que Banamex estaba obligado a extender el plazo de su oferta, porque ésta fue 5% mayor a la anterior. Las autoridades del IPAB y la CNBV, responsables del proceso, dicen que era “voluntaria” la extensión de los plazos, por lo que Banamex no violó ninguna regla.
Lo cierto es que ya se armó un escándalo, el Congreso acusa al IPAB y la CNBV de dar un fallo con “dados cargados”, el PRI y el PRD ya impugnaron el proceso y anuncian que abrirán una investigación, bajo la sospecha de que se violó la ley porque Banamex recibió recursos públicos del Fobaproa (hoy IPAB) y por ello estaba impedido para participar en el proceso.
Pero lo importante de todo esto es lo que ustedes opinen.Espero sus textos.Hasta la próxima semana.

viernes, 19 de octubre de 2007

Venta de Aeroméxico mejorará servicio aéreo: Luis Téllez

Calificó de “muy comprometidos” a los empresarios del grupo que resultó ganador de la subasta por la aerolínea, cuya mayoría de acciones estaban en manos del gobierno.

MEXICO.- La venta de la aerolínea Aeroméxico a un grupo de inversionistas nacionales apoyados por el banco Banamex contribuirá a la mejora del servicio aéreo en el país, dijo el secretario de Comunicaciones y Transportes Luis Téllez.

Calificó de “muy comprometidos'’ a los empresarios del grupo que resultó ganador de la subasta por la aerolínea, cuya mayoría de acciones estaban en manos del gobierno.

El servicio aéreo “va a mejorar'’, dijo Téllez el jueves en rueda de prensa. Opinó que el proceso de venta fue transparente y “bien hecha'’.

Agregó que como cabeza de la política aeronáutica del país, la dependencia mantendrá unas “estrictas reglas de inspección'’ sobre los aviones de Aeroméxico para que se garantice la seguridad a los pasajeros.

El grupo de 14 inversionistas y Banamex presentó una oferta por 249,1 millones de dólares por la aerolínea Los empresarios Moisés Saba Masri y Alberto Saba Raffoul, que formaban el grupo rival, habían hecho una oferta final por 249,4 millones de dólares, pero el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario, encargado de supervisar el proceso, dijo que llegó dos minutos después del plazo establecido para recibir las propuestas.

La empresa Aeroméxico incluye también a la línea Aerolitoral y la aerolínea de carga Aeromexpress. Tenía hasta junio pasado 102 aviones y 8.816 empleados. Sólo Aeroméxico vuela a 35 destinos nacionales y 22 internacionales en Estados Unidos, Europa y Sudamérica. El martes y miércoles se dio una batalla de ofertas y contraofertas entre los dos grupos interesados.

El grupo ganador es encabezado por el empresario inmobiliario José Luis Barraza, quien en los últimos años fue presidente de dos de los principales organismos empresariales del país. Aeroméxico y Mexicana de Aviación pertenecían a la empresa gubernamental Cintra SA, que decidió poner a la venta ambas aerolíneas en el 2005.

El gobierno, que en la actualidad posee el 62% de las acciones de Aeroméxico, vendió Mexicana al grupo hotelero Grupo Posadas SA, pero rechazó otras ofertas previas por Aeroméxico al considerarlas muy bajas.

AP

Banamex libra pago de impuestos ahora en la compra de Aeroméxico

La transacción quedó exenta: Hacienda; recurre a la misma estrategia que con Citigroup.

La generación de gravámenes por este tipo de operaciones “está en función de quien vende, no de quien compra; el gobierno no se paga impuestos a sí mismo”, informa en un comunicado

(Antonio Castellanos, Miriam Posada, Juan Antonio Zúñiga, Roberto González, Susana González y Víctor Cardoso)

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó ayer que la venta de las acciones de Aeroméxico a Banamex y 14 empresarios quedó exenta del pago de impuestos. Esta es la segunda ocasión en que este banco, ahora propiedad de Citigroup, elude tributar por operaciones bursátiles.

La oferta pública de adquisición, que no subasta ni licitación, se concretó a las 8:33 horas de ayer. Se vendió un paquete de más de 586 millones de títulos de Aeroméxico que estaban en poder del gobierno federal a un precio de 2.69 pesos por acción, según el primer reporte de la bolsa, pero al cierre el precio de venta fue de 2.7159 pesos. El monto fue de mil 592 millones de pesos.

El subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, manifestó que los empresarios que adquirieron Aeroméxico no pagarán impuestos, “porque el vendedor es el gobierno federal que tiene 10 por ciento de la tenencia accionaria y Nacional Financiera, otro 3 por ciento”. En ese sentido, agregó, estas ganancias de capital no son generadas por un particular, sino por el sector público.

Operación maquillada

“En esta operación no hay ningún tema tributario importante”, señaló Werner y recordó que el sistema tributario mexicano ha cerrado de manera importante los espacios para el manejo agresivo de pérdidas fiscales. Los empresarios podrán hacer uso de las pérdidas fiscales de la empresa en la medida que la ley lo permita.

Por la noche, la Secretaría de Hacienda envió un comunicado a La Jornada donde precisa que “la generación de impuestos por este tipo de operaciones está en función de quien vende, no de quien compra”, y por lo tanto la dependencia definió que al enajenar los títulos, “el gobierno federal no se paga impuestos a sí mismo por sus ganancias en capital”. Esto, fundamentó la dependencia, bajo el artículo 102 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta , lo mismo que el artículo 1 de la Ley del IVA.

En el mismo sentido, en los altos círculos gubernamentales se comentó que aun cuando las modificaciones a la ley del ISR establecen que la enajenación de acciones a través de ofertas públicas en el mercado de valores causa un impuesto sobre la renta, también consideran la salvedad de que la compra-venta de acciones de empresas o entidades públicas no causan el ISR.

Esto, afirmaron, debido a que sería el equivalente “a sacar dinero de una bolsa para meterlo a otra”, porque en el caso de la venta de Aerméxico el mayor accionista es el gobierno y si se aplicara el ISR, Hacienda, Nacional Financiera y el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) tendrían que pagarle un impuesto a la propia Secretaría de Hacienda

Mientras, Mario Di Costanzo, secretario de la Hacienda Pública del equipo de Andrés Manuel López Obrador, había adelantado esta exención a pesar de que el pago de ese impuesto es obligatorio para todas las operaciones en la bolsa, cuando las transacciones rebasen 10 por ciento del valor del capital social de la empresa involucrada. “No resultaría extraño que encontraran la manera de darle la vuelta. La venta de Aeroméxico a Banamex fue una operación maquillada, un acto para favorecer a Roberto Hernández”, afirmó.

“Con todos los problemas de carteras vencidas que enfrenta Citigroup en Estados Unidos, resulta completamente improbable que su subsidiaria en México se aventurara a comprar una línea aérea con graves problemas financieros como Aeroméxico. Quien compró no fue Banamex, fue Roberto Hernández, el anterior propietario del banco vendido a Citigroup”.

En tanto, el sector empresarial se abstuvo de pronunciarse sobre la transparencia del proceso, y se limitó a señalar que es una noticia positiva porque promete más competencia, mejores servicios, tarifas y más rutas.

Mientras para funcionarios del gobierno federal, la venta de Aeroméxico al Fideicomiso Banamex no deja lugar a dudas y fue hasta “impecable”, aunque para algunos el mecanismo del “segundero” no fue el más eficiente y sería necesario buscar otras estrategias.

El secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, señaló que el proceso estuvo a la vista de todos “aunque no se si lo mejor sea que la puja dependa de un reloj, ya que pude haber mejores opciones pero depende del punto de vista”, y consideró que no hay duda sobre el proceso y sus resultados.

Luego de participar en la inauguración de la Convención Nacional de Turismo 2007 convocada por el Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), Elizondo consideró que con esta operación debe haber mejores condiciones para los usuarios mexicanos del servicio aéreo, las aerolíneas están obligadas a fortalecerse y trabajar en puntos del país que requieren más competencia y competitividad en transporte aéreo.

En conferencia de prensa por separado, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez Kuenzler, dijo estar complacido por la “transparencia” de la venta de Aeroméxico, y advirtió que dicha operación no dará lugar a una modificación o relajamiento de la política aeronáutica del país, ya que, adelantó, habrá una estricta y rígida inspección de la flota aérea de cada una de las empresas que operan el aerotransporte.

“La Secretaría de Comunicaciones y Transportes va a seguir las más estrictas reglas de inspección sobre los distintos aviones, la flota, que utilizan tanto Aeroméxico, Mexicana y las demás aerolíneas”, advirtió.

Téllez deslindó a la Secretaría a su cargo del proceso de venta ya que no tiene influencia sobre los accionistas, y precisó que su función consiste en dictar las políticas de aviación y la seguridad de la aeronáutica mexicana.

La mayor defensa del proceso la hizo el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Guillermo Babatz, la venta no sólo fue transparente sino “impecable”, y consideró que son infundadas las críticas y sospechas de la familia Saba sobre la objetividad del proceso.

Y en el mismo tono el subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner rechazó ayer que hubiera irregularidades en la venta de Aeroméxico. Señaló que el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) fue claro en la aplicación de las reglas que establecen la Ley del Mercado de Valores y del propio instituto.

Medio centavo más alta

La oferta de la familia Saba llegó dos minutos tarde y por ello se adjudicó la operación al grupo de empresarios en el que participa Banamex. La propuesta de Moisés Saba, dijo, si era medio centavo más alta que la de Banamex, pero entró al sistema después de la hora de cierre.

Negó que se hubiera hecho la compra de una empresa rescatada por el Fobaproa a otra como sería el caso de Banamex y Aeroméxico, ya que se trata de un fideicomiso integrado por unos 15 empresarios y el área de banca de inversión de Banamex armó el paquete. El capital procede principalmente de esos empresarios entre los que se encuentra su representante que es José Luis Barraza, ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

Y el vocal de la junta de gobierno del IPB, Jorge Chávez Presa remató al señalar que el organismo está satisfecho con la venta por haber sido transparente y porque que se podrán reducir los pasivos del instituto.

El presidente del Consejo de Administración de Aeroméxico, José Luis Barraza, señaló que entre las primeras acciones a emprender está la inyección de capital fresco a la empresa, por aproximadamente 240 millones de dólares a aplicarse en los próximos 90 días.

Detalló que se mejorará la eficiencia de la aerolínea mediante estrategias como acuerdos con la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México, que les permitirá ahorros por 36 millones de dólares; así como abrir nuevas rutas internacionales, aumentar las frecuencias de recorridos nacionales y establecer alianzas con aerolíneas de talla mundial.


Temen sobrecargos que la venta de Aeroméxico afecte garantías laborales

La CND califica la transacción de premio a Roberto Hernández y José Luis Barraza.

por: Carolina Gómez, Triunfo Elizalde y Alma Muñoz

La venta de Aeroméxico al grupo encabezado por el empresario José Luis Barraza y Banamex generó diversas reacciones en los sobrecargos de la aerolínea. Manifestaron sus dudas respecto al futuro que correrán las garantías laborales. En tanto que para los integrantes de la Convención Nacional Democrática, Aeroméxico fue el “premio” que recibieron los empresarios Roberto Hernández y José Luis Barraza por haber apoyado la campaña de Felipe Calderón.

A mediodía, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) advirtió a los nuevos dueños de Aeroméxico que no permitirá que a la planta laboral de sobrecargos, la cual asciende a mil 550, se le aplique la misma receta que a los sobrecargos de Mexicana de Aviación, a los cuales Grupo Posadas les “mutiló” su contrato colectivo de trabajo, reduciendo sus percepciones en más de 50 por ciento.

En conferencia de prensa, Francisco Villarreal, secretario general de ASSA, señaló que con lo que se van a encontrar los nuevos propietarios de la aerolínea es con un “gremio que a toda costa evitará que suceda lo mismo que con Mexicana; van a encontrar a un gremio unido y firme en sus convicciones, porque la experiencia con Mexicana nos hace ahora estar más alertas”.

Aunque descartó pronunciarse respecto a si Banamex era o no la mejor opción para los trabajadores, Villarreal dejó entrever cierta preocupación y planteó que el hecho de que Banamex tenga capital extranjero (Citigroup), “de entrada nos genera duda, fue un banco que se vendió a inversionistas que tienen relaciones con gente de Estados Unidos y tenemos que ser cuidadosos sobre qué tipo de inversiones se hagan”, y descartó que hayan tenido algún acercamiento con Banamex.

Por su parte, Rafael Hernández, integrante de la comisión organizadora de la Convención Nacional Democrática (CND), afirmó que el beneficiario principal con la venta de Aeroméxico fue Roberto Hernández. “José Luis Barraza simplemente es su prestanombres”, sostuvo. Hernández es accionista de Citigroup, dueño de Banamex, el cual recibió el banco pagado a 15 por ciento de su valor, de manos del Fobaproa.

Y el IPAB, apuntó en conferencia de prensa, le dio un subsidio de cerca de 4 mil millones de pesos que “se le siguen pagando a Banamex y seguirán pagando los mexicanos por dos o tres generaciones.” La institución, continuó, después “la malbarató en 25 mil millones de pesos y no pagó ningún tipo de impuesto por la operación”.

A través del banco y de Barraza, insistió, Hernández recibió Aeroméxico “en pago por el apoyo que brindó a Felipe Calderón”, fue su “premio”.

Aeroméxico, para Banamex

Ganó Barraza González, ex líder del CCE, que gastó millones en apoyar a Calderón.

Por un retraso de 2.42 minutos en presentar su oferta, el IPAB dejó fuera de la subasta a los Saba; “las reglas no fueron claras”, hubo “irregularidades lamentables”, protestaron

por: Juan Antonio Zúñiga, Antonio Castellanos y Víctor Cardoso

Por un retraso de 2.42 minutos en la presentación de su oferta por 249.47 millones de dólares, los empresarios Moisés y Alberto Saba perdieron la subasta de compra por Aeroméxico, que fue adjudicada al grupo encabezado por José Luis Barraza González y Banamex, quienes ofrecieron pagar, a escasos 27 segundos de concluir el plazo, 249.1 millones de dólares.

De esta forma, Barraza González vuelve a aparecer en los primeros planos del acontecer nacional, luego de su paso como presidente del poderoso Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Este organismo fue uno de los principales artífices de la campaña de medios en apoyo a la candidatura del actual presidente Felipe Calderón, con un gasto publicitario en medios electrónicos considerado millonario. En su momento, la empresa de medición de audiencias Ibope Agb México dio a conocer que el CCE gastó más de 136 millones en mensajes, que llamaban a no cambiar el rumbo de la economía, los cuales coincidían con los del candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), al presentar la dualidad crisis contra estabilidad.

Ayer, en la recta final del proceso de venta de la mayor aerolínea del país y uno de los últimos activos en poder del gobierno federal, las pujas fueron presentadas por segundos de diferencia antes de las 16 horas, plazo para la presentación de ofertas. El estrecho margen llevó también a que la decisión de la junta de gobierno del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), propietario de 45.37 de las acciones, se retrasara por 2 horas y media.

“A las 16 horas del día de hoy, conforme a la hora de registro en el sistema de la BMV (Bolsa Mexicana de Valores) ‘Emisnet’, el cual fue certificado ante notario público, la última OPA (Oferta Pública de Adquisición) del fideicomiso número 16093-6 constituido en Banamex y diversos empresarios (fideicomiso), fue la de mayor precio, y en virtud de que dicho oferente no amplió el periodo de vigencia de su oferta, es decir, venció a las 16 horas, el IPAB, por acuerdo de su junta de gobierno, aceptó dicha oferta, a través de Nacional Financiera, y se han realizado los actos necesarios para que se lleve a cabo la liquidación, conforme a las disposiciones aplicables y al folleto informativo de la oferta”.

Este grupo de empresarios fijó su postura en 2.7159 pesos por acción, que representa 2 mil 695 millones 287 mil 503.13 pesos, o 249 millones 102 mil 357.04 dólares a un tipo de cambio de 10.82.

De acuerdo con el IPAB, su junta de gobierno tomó en consideración, además del precio, “la situación actual de Aeroméxico, evidentemente delicada y que requiere de inyección de recursos por parte de los accionistas”, así como “el costo de oportunidad para el IPAB por dejar que expirara la oferta del fideicomiso”.

Arañazos y patadas

A la puja económica por Aeroméxico, se sumó una guerra mediática protagonizada por Moisés Saba Masri, quien con su padre Alberto Saba Raffoul, presentó la primera oferta el 22 de agosto. Desde temprana hora, en diversas entrevistas periodísticas se dedicó a difundir un “¡yo gané!”. Hacía referencia a la jornada de pujas del martes anterior, cuando el IPAB, en un arrebato, lo declaró triunfador de la subasta con una propuesta económica de 1.90 pesos por acción. Decía el empresario: “si ayer (martes) por un segundo yo gané, hoy porqué por un segundo tengo que perder”. Por la tarde, después de conocerse el fallo, declaró que “las reglas no fueron claras”.

Pero por la noche, después de una larga encerrona con sus asesores para determinar la estrategia a seguir, finalmente declararon que dejaban atrás el proceso de Aeroméxico, que no impugnarían legalmente “porque no tienen interés en litigar por años con el IPAB”, pero señalaban “irregularidades lamentables” de parte de ese organismo. El IPAB, acusaron, “utilizó en dos días consecutivos criterios distintos para casos idénticos”.

Por la mañana de ayer, en un intento por prevenir cualquier impugnación, el IPAB emitió un comunicado en el que anunciaba que “aceptará la oferta que represente el precio por acción más alto, con base en la vigencia que hayan establecido las ofertas públicas de adquisición”.

Estableció que “en el supuesto de que a las 16 horas del día de hoy (miércoles), de acuerdo con la hora de registro en Emisnet, la OPA de los señores Saba sea la que represente el mayor valor, y el fideicomiso no amplíe la vigencia de su oferta, el IPAB, por acuerdo de su junta de gobierno, no aceptará la oferta del fideicomiso y considerará la oferta de los señores Saba, tomando en cuenta las posibles posturas y eventos que pudieran presentarse durante la vigencia de esta última oferta”.

El ambiente se enturbió aún más, cuando después de las 15 horas el grupo Mexicana de Aviación lanzó una nueva OPA, a pesar de que el pasado 11 de octubre la Comisión Federal de Competencia (CFC), con el argumento de concentración del mercado en el transporte aéreo de pasajeros, rechazó autorizar su participación en la subasta por Aeroméxico y no obstante haber ofrecido pagar 2.19 pesos por acción de la aerolínea.

Ayer, Grupo Mexicana elevó el precio por acción a 2.45 pesos, unos 225 millones de dólares, argumentando que esa oferta “es válida hasta su fecha de vencimiento, y hasta en tanto no se obtenga la resolución favorable de la CFC.

“La oferta se modifica para eliminar la condición suspensiva y sustituirla por una condición resolutoria, por lo que en términos legales, la oferta es válida y vigente desde el día de hoy y hasta en tanto a más tardar a las 12 horas de la fecha de vencimiento, no se obtenga resolución favorable de la Comisión Federal de Competencia”.

Por la noche, la cabeza aparente del grupo ganador, José Luis Barraza, declaró que a partir de hoy se designará al nuevo consejo de administración, y de inmediato se pondrá en marcha lo que llamó “el plan de 90 días” para iniciar la capitalización de la aerolínea, con unos 240 millones de dólares.

Estos, dijo, se aplicarán en la compra y homogenización de la flota aérea de Aeroméxico, así como a los trabajos tendientes a elevar la productividad, la ampliación de rutas, principalmente las internacionales, y a la búsqueda de sinergias con las empresas que dirigen los integrantes del grupo. Se manifestó satisfecho con el resultado, y reveló que desde hace más de un año iniciaron la integración de inversionistas y el análisis de la oportunidad de negocio que representaba la aerolínea.

El club de los ricos

Los virtuales ganadores de la subasta por Aeroméxico es un grupo de empresarios integrado alrededor del fideicomiso creado por Banamex y el ex presidente del CCE, en el pasado sexenio, José Luis Barraza González, a quien también se le atribuyen relaciones de amistad con diversos funcionarios de primer nivel del actual gobierno.

Banamex, que participa con 49 por ciento del capital que será utilizado en la compra de Aeroméxico, es filial del estadunidense Citibank.

La principal característica del grupo de empresarios es el poderío económico, pero también una extensa red de negocios e influencia política a escalas regional y nacional. Algunos, incluso, participaron activamente en el financiamiento de campañas políticas en el sexenio pasado y el actual.

Aparecen nombres como el de la familia Aramburuzabala. Una de sus integrantes, María Asunción, es esposa del embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, y una de las accionistas que controlan el Grupo Modelo, una de las dos compañías del duopolio de la cerveza.

Figura también el michoacano Francisco Medina Chávez, presidente del Grupo Fame, que apoyó la candidatura de Felipe Calderón en la campaña pasada. Otro es Ricardo Martín Bringas, del grupo de tiendas de autoservicio Soriana, quien también estuvo a favor del hoy presidente de México. En el grupo figura Eduardo Tricio Haro, presidente del Grupo Industrial Lala.

Juan Francisco Beckman Vidal, del Grupo Cuervo, y Henry Bremont Pellat, inversionistas en Liverpool Fábricas de Francia, también forman parte del grupo de inversionistas.

Asimismo aparece la familia Canales Clariond, de Industrias Monterrey. Uno de sus miembros, Fernando, fue gobernador de Nuevo León y secretario de Economía en el gobierno de Vicente Fox. Antonio Cosío Pando participa en el sector alimenticio con su Grupo Pando, es consejero del Grupo Carso, así como Valentín Díez Morodo, también accionista del Grupo Modelo.

Otros nombres que figuran en el grupo son el de Agustín Franco Macías, del Grupo Infra; Eugenio Garza Herrera, presidente del consorcio industrial Xignux; Tomás Milmo Santos, accionista de control de Axtel, compañía de telecomunicaciones, así como el empresario ganadero Maximino Salazar Nava.

Recibirá el IPAB la mitad de lo que costó sanear a Mexicana y Aeroméxico

Historia de quiebras privadas y rescates públicos, considera Mario Di Costanzo.

por: Juan Antonio Zúñiga

Quebrada en el sector privado y rescatada por el público, Aeroméxico ha transitado en los pasados 14 años entre fraudes administrativos, deudas bancarias, capitalizaciones y saneamientos públicos que, junto al de Mexicana de Aviación, implicaron 515 millones de dólares.

Por la venta de la participación del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), Nacional Financiera y la Secretaría de Hacienda, estas instancias del gobierno federal recibirán 257 millones de dólares, prácticamente la mitad de lo que costó sanear y devolver al sector privado a las dos principales compañías aéreas del país, afirmó Mario Di Costanzo, secretario de la Hacienda Pública del equipo de Andrés Manuel López Obrador.

Esta historia podría iniciar en abril de 1998, Pero el desenlace actual dio inicio propiamente en 1993 cuando Aeroméxico adquirió, directa e indirectamente, 55 por ciento de las acciones de la Compañía Mexicana de Aviación, y el entonces presidente de su consejo de administración, Gerardo de Prevoisin Legorreta, asumió el mismo cargo en las dos compañías. Este fue el origen de Cintra.

En septiembre de 1994, el consejo de administración ambas líneas aéreas descubrió que unos 50 millones de dólares de sus activos financieros habían sido dados en garantía a favor de terceras personas. Gerardo de Prevoisin Legorreta huyó al extranjero y desde su exilio reconoció haber entregado 8 millones de dólares del grupo Cintra a la campaña presidencial de Ernesto Zedillo Ponce de León, rememora Di Costanzo. El 12 de septiembre pasado, de Prevoisin Legorreta fue encontrado culpable del delito de “administración fraudulenta”.

Entre tanto, en 1995, “las instituciones financieras mexicanas acreedoras de Aeroméxico, convirtieron el 100 por ciento de su deuda por el 90.8 por ciento del capital social” de la aerolínea, según los documentos oficiales de la compañía.

En marzo de 1996 se procedió de una manera similar con la deuda de Mexicana, y las participaciones de la banca, que de acreedora se convirtió en accionista de ambas empresas, fueron depositadas en un Fideicomiso de Acciones.

Pero los bancos también quebraron y tuvieron que se rescatados por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

La situación se complicó aun más, cuando el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que sustituyó al Fobaproa, tuvo que rescatar la deuda de estos bancos que participaban en el capital y consejo de administración de ambas aerolíneas y posteriormente de Cintra.

En febrero de 2001 se inició el intento por vender por separado las acciones de las dos líneas aéreas, pero fue hasta el 7 de febrero de 2005 en que tuvieron condiciones para la venta de los títulos de ambas aerolíneas, “a través de dos licitaciones públicas”. El 6 de julio de 2005 se dieron a conocer sendas convocatorias para este fin.

El 29 de noviembre de ese mismo año se acepta vender Mexicana al Grupo Posadas, por 165.5 millones de dólares. Por el lado de Aeroméxico, el consejo de Cintra rechazó las propuestas económicas presentadas por los participantes en la licitación.

Casi 2 años después, el 22 de agosto de 2007, la familia Saba presentó una oferta pública de adquisición para hacerse de las acciones de Aeroméxico a través de la bolsa. Ayer el IPAB dio por ganadora la propuesta de 14 empresarios respaldados por Banamex, por un monto de 249.1 millones de dólares mediante oferta pública de compra, “que no fue licitación ni subasta”, como establece el artículo 64 de la Ley del IPAB, consideró Di Costanzo.

martes, 16 de octubre de 2007

Ofrecen Banamex y empresarios 445 mdd por Aeroméxico

José Luis Barraza detalló que la oferta de compra por el 100 por ciento de las acciones del consorcio incluye 160 millones de dólares, 240 millones de dólares para su capitalización, así como un warrant por 10 por ciento del valor inicial.

México, DF.- La oferta de compra de Aeroméxico presentada por un grupo de empresarios y Banamex es de 440 millones a 445 millones de dólares, informó José Luis Barraza.

Barraza, quien encabeza a este grupo de empresarios, detalló que la oferta de compra por el 100 por ciento de las acciones del consorcio incluye 160 millones de dólares, 240 millones de dólares para su capitalización, así como un warrant por 10 por ciento del valor inicial, el cual asciende a entre 40 y 45 millones de dólares.

En rueda de prensa, agregó que en total, la oferta de este grupo de empresarios y Grupo Financiero Banamex suma entre 440 millones y 445 millones de dólares, para lo cual se cuenta con un fideicomiso con recursos líquidos para concretar la operación, por lo que -aseguró- “es falso” que provengan de créditos.

Asimismo, también se refirió al anuncio de Grupo Mexicana de que utilizará los recursos legales a su alcance a fin de preservar sus derechos con el objeto de adquirir Aeroméxico, luego de que la Comisión Federal de Competencia resolvió no autorizar su oferta pública de compra de acciones del consorcio.

El ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial aclaró que hasta ahora sólo se han autorizado dos ofertas, la que él encabezaba, y la de la familia Saba, y confió que la decisión de Mexicana no complique el proceso.

Recordó que el viernes pasado, este grupo de inversionistas y Banamex ratificaron la oferta por Aeroméxico hecha el 3 de octubre, a 1.7569 pesos por acción (160 millones dólares), mayor a su primera oferta de 1.6842 pesos por acción (151 millones de dólares), el 19 de septiembre.

En adición a este precio por acción, ratificaron su compromiso de inyectarle a Aeroméxico 240 millones de dólares para capitalización, pero además ofrecieron un “warrant”, mediante el cual los inversionistas actuales recibirán 10 por ciento del valor incremental de la aerolínea.

Detalló que tanto para la oferta en efectivo por 160 millones de dólares y como la inyección de 240 millones, fijaron un plazo máximo de 90 días después de la compara para efectuarlos.

En el caso del warrant, los accionistas que vendan tendrían derecho a recibir el 10 por ciento del aumento en el valor de Aeroméxico que se genere en los tres años posterior a la venta, sin tener que pagar nada y sin correr ningún riesgo.

El warrant, es un instrumento financiero que se utiliza para la compra o venta de empresas entre particulares o para privatizaciones de compañías en poder de gobiernos, esta es la primera vez que se incluye en una oferta publica de adquisición de acciones en México.

Aseveró que el warrant que está ofreciendo este grupo de inversionistas y Banamex tiene un valor de entre 40 y 45 millones de dólares, con atractivo para el accionista vendedor de beneficiarse del aumento en el valor de la empresa, aún después de que venda.

Mediante este warrant, los accionistas de Aeroméxico tiene derecho al 10 por ciento del valor incremental de la firma entre la fecha de adquisición y la fecha en que ésta sea vuelta a colocar públicamente, plazo que no excederá de tres años.

Para realizar el aumento del valor de la empresa dentro de tres años, colocarían en el mercado de valores mexicanos y potencialmente en mercados internacionales, mediante una oferta pública, al menos 15 por ciento del capital del Consorcio y/o de su principal subsidiaria.

Barraza expuso que el grupo de empresarios y Banamex tienen un fideicomiso en el que están disponibles y líquidos los más de 400 millones de dólares que se requieren para pagar a los accionistas de Aeroméxico y hacer la inyección de capital que han comprometido.

“Es totalmente falso que el grupo este apalancado, que los recursos vengan de créditos, todas las aportaciones de los inversionistas se han hecho en efectivo y con nuestros propios recursos”, afirmó.

Agregó que en caso de ganar, el grupo de accionistas que representa y Banamex mantendrán el actual equipo humano de Aeroméxico para soportar sus planes de expansión, y estimó que en un plazo de 12 a 16 meses lograrán que la aerolínea opere en números negros, mediante acciones de eficiencia y productividad.

Ante la posibilidad de que la familia Saba mejore su oferta por Aeroméxico, el asesor legal del grupo de empresarios, Rafael Robles, dijo que los inversionistas a los que representa no pretenden hacerla “al macho man” y presentar una contra oferta.

“Nosotros no tenemos un objetivo, tenemos un plan que ha sido muy claramente establecido, un capital incremental para la línea aérea, dependerá de qué decidan nuestros accionistas; nosotros no pretendemos hacerle al macho man, ni decirles, vamos con todo, ahí preferiríamos no hacer un comentario”, precisó.

En ese sentido, indicó que Banamex y el grupo de empresarios a los que representan confían en que prosperará su más reciente oferta de compra de Aeroméxico, “si la tenemos bien, y si no también, no venimos aquí a arrancarle nada a nadie, queremos hacer un buen negocio, con mucha seriedad”.

A su vez, el director de Banca de Inversión y Corporativa para América Latina para Citi y Banamex, Fernando Quiroz, opinó que el grupo financiero en México aportará 49 por ciento del total de hasta 445 millones de dólares que ofrece junto con el grupo de empresarios.

El directivo aclaró que estos son recursos frescos del capital de Banamex y Citi, ya que el banco mexicano busca reintegrarse como accionista financiero minoritario en empresas que no pertenecen al sector financiero, con el fin de apoyar el desarrollo del país.

Notimex

jueves, 4 de octubre de 2007

Mexicana ofrece por Aeroméxico 200 mdd más que los otros interesados

El grupo liderado por Banamex elevó propuesta de 151 a 160 millones de dólares.

Denuncia la UNT que esa empresa disminuyó un tercio los ingresos de los empleados

Por: Roberto González Amador, Juan Antonio Zúñiga y Víctor Cardoso

Mexicana de Aviación, compañía propiedad del empresario hotelero Gastón Azcárraga Andrade, irrumpió este miércoles en la puja por la compra del Consorcio Aeroméxico, su principal competidor en el mercado mexicano de aviación comercial, por el que ofreció 200 millones de dólares, más que cualquiera de las otras dos ofertas presentadas hasta ahora.

Poco después de que Mexicana anunció su intención de adquirir Aeroméxico, el otro de los competidores en la subasta, representado por Banamex, la filial en México del consorcio financiero estadunidense Citi, aumentó su oferta de 151 millones de dólares a 160 millones de dólares.

El tercero de los participantes en la puja, los empresarios Alberto y Moisés Saba, habían elevado la semana pasada su oferta a 160 millones de dólares.

La oferta hecha este miércoles por Mexicana no fue del todo inesperada, a pesar de que el entorno del empresario Gastón Azcárraga Andrade, quien es el principal accionista del grupo hotelero Posadas, había mencionado que no había interés de esta parte por participar en la subasta por Aeroméxico, cuya propiedad pasó al gobierno federal –al igual que Mexicana– después de la crisis financiera de 1995.

El grupo Posadas adquirió la totalidad de las acciones de Mexicana de Aviación en diciembre de 2005 y a la fecha se encuentra en un proceso de ajuste de costos. Organizaciones sindicales, como la Unión Nacional de Trabajadores, han denunciado que los nuevos dueños de la aerolínea ha reducido en un tercio los ingresos de sus empleados, a partir de que la empresa denunció el contrato colectivo de trabajo.

Este miércoles, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el organismo regulador del sistema financiero, anunció sobre la existencia de una oferta pública de adquisición de acciones del Consorcio Aeroméxico, integrado por Aeroméxico y Aerolitoral, por parte de Mexicana de Aviación.

El organismo regulador dijo que Mexicana presentó una solicitud para realizar la compra de Aeroméxico, a través de una operación en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), a un precio de 2.19 pesos por acción, lo que implica unos 200 millones de dólares.

La oferta será revisada por la CNBV a efecto de verificar que se ajuste a las disposiciones legales y, en su caso, otorgar la autorización correspondiente, indicó el ente regulador. A este respecto, Consorcio Aeroméxico apuntó a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) que “la oferta se encuentra sujeta a la condición de que la Comisión Federal de Competencia (el organismo antimonopolios) emita resolución favorable de la adquisición”, y aclaró que la información contenida en la solicitud y folleto informativo preliminar de Grupo Mexicana de Aviación, “no tienen validez hasta que dicha oferta sea autorizada por la CNBV.”

Reviran

Después de presentada la oferta de Mexicana de Aviación, otro de los participantes elevó el monto ofrecido por Aeroméxico.

En un comunicado, Banamex dijo que este miércoles el grupo de empresarios mexicanos encabezado por José Luis Barraza había decidido aumentar el precio a pagar por acción en su oferta pública de compra de acciones de Consorcio Aeroméxico de 1.6842 a 1.7569 pesos por título, lo que representaría un precio similar al ofrecido por Alberto y Moisés Saba. La diferencia está en los fondos comprometidos para capitalizar a la compañía.

“Este grupo de inversionistas, en el que además participa Grupo Financiero Banamex con una posición minoritaria, reitera su compromiso incondicional de fortalecer el capital de la empresa en el equivalente en moneda nacional de 240 millones de dólares, iniciando este proceso tan pronto como la oferta pública concluya satisfactoriamente”, indicó en un comunicado.

En precio, la oferta de compra presentada ayer por Grupo Mexicana de Aviación rebasa en 24.6 por ciento a las realizadas por los otros dos grupos de inversionistas y compromete 200 millones de dólares para capitalizar a Consorcio Aeroméxico.

En conferencia de prensa, Gastón Azcárraga dijo: “Estamos proponiendo una reestructura del mercado , que permita que las dos líneas aéreas troncales sobrevivan. Queremos fortalecerlas y sabemos cómo hacerlo”. Y apuntó: “Unir estas dos compañías en un solo Grupo aeronáutico, permitirá que sean rentables, que ofrezcan opciones de transportación segura a precios atractivos, y por lo tanto, también que las fuentes de trabajo que representan sean más estables en el largo plazo. Lo que queremos es armar el Grupo Aeronáutico que este país se merece”.

Sin embargo, la última decisión la tomará el gobierno federal, el cual posee 62 por ciento de las acciones de Aeroméxico, distribuidos de la siguiente manera: el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) detenta 45.37 por ciento; la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tiene 10.16 por ciento a través de Nacional Financiera, y Nacional Financiera, por su parte, controla otro 6.47 por ciento. El restante 38 por ciento está diseminado entre el “público inversionista”.


Para Cofeco inviable que Mexicana compre Aeroméxico

“Por lo pronto las cifras no dan muchas esperanzas para que eso pueda suceder”, afirma Pérez Motta.

México.– El presidente de la Comisión Federal de Competencia, Eduardo Pérez Motta, puso en duda la posibilidad de que se autorice a la compañía aérea Mexicana a comprar Aeroméxico.

En entrevista en San Lázaro, después de una reunión con la Comisión de Comunicaciones, fue preguntado sobre cuándo autorizaría la Cofeco dicha compra, a lo que respondió “bueno, es que quién sabe si lo vamos a autorizar”.

“Tenemos que analizar en el pleno en las próximas semanas, si se justifica que Mexicana pueda comprar Aeroméxico, o bajo qué condiciones lo puede comprar, si es que lo puede comprar”, agregó el funcionario federal.

“Por lo pronto las cifras no dan muchas esperanzas para que eso pueda suceder”, agregó Pérez Motta, quien comentó que en las próximas dos semanas se decidirá si se autoriza o no la compra.

Recordó que la Cofeco ya aprobó que la familia Saba pueda comprar el ciento por ciento de Aeroméxico, ya que no tienen conflictos de intereses desde el punto de vista de competencia.

El grupo Banamex y Barraza “ya tiene también la autorización de la comisión”.

A pregunta expresa sobre el tema de la reciprocidad que debe existir en la apertura para que empresas mexicanas puedan competir en el extranjero en la telefonía básica, dijo que a la Cofeco “le interesa proteger al consumidor mexicano”.

“Si yo obligo que haya reciprocidad, lo único que estoy haciendo es defendiendo al consumidor extranjero, y a mi la verdad lo que hagan los extranjeros en esa materia es asunto de ellos”, abundó el titular de la Cofeco.

Notimex

jueves, 27 de septiembre de 2007

Autorizan a inversionistas agrupados con Banamex a comprar Aeroméxico

Piden diputados poner candados a la operación para proteger a los trabajadores.

por: Roberto González A., Roberto Garduño, Enrique Méndez y Patricia Muñoz.

La Comisión Federal de Competencia (CFC), el organismo público antimonopolio, autorizó la operación de compra de Aeroméxico por parte de un grupo de inversionistas, entre los que se cuenta Banamex, filial en México del consorcio estadunidense Citigroup.

En un comunicado difundido por Banamex, los inversionistas interesados en adquirir la aerolínea, una de las dos grandes compañías nacionales que pasó a manos del gobierno como parte del proceso de rescate bancario, informaron que una vez recibida la autorización de la CFC para realizar la transacción, por la que ofrecieron 150 millones de dólares, “anunciarán próximamente sus acciones para continuar con la oferta pública”.

El anuncio de Banamex fue hecho horas después de que los otros postores por la aerolínea, los empresarios Alberto Saba Raffoul y Moisés Saba Masri dieron a conocer, a través de un comunicado a la Bolsa Mexicana de Valores, que habían elevado de 100 millones a 160 millones de dólares su oferta por Aeroméxico.

Sobre el tema, el presidente de la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, Tomás del Toro, sostuvo que se deben establecer candados para que en la venta de Aeroméxico, a través del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), se asegure la estabilidad laboral para los trabajadores de la aerolínea, el respeto a su contrato colectivo, pero sobre todo para evitar que los nuevos inversionistas caigan en la tentación de desmantelar la empresa, porque esto significaría perder soberanía de los cielos.

Del Toro añadió que con el fin de establecer estos mecanismos para asegurar la viabilidad de la empresa, su compromiso con la aeronáutica nacional y con sus trabajadores, se pedirá la comparecencia de los secretarios de Hacienda, de Comunicaciones y del Trabajo.

Empresarios en pugna

El 12 de septiembre un grupo de inversionistas, entre los que Banamex tiene una posición minoritaria, ofreció 150 millones de dólares por la totalidad de las acciones de Aeroméxico, oferta a la que se añadió el compromiso de invertir otros 240 millones de dólares en la mejora operativa de la compañía.

Entre los inversionistas que ofrecieron los 150 millones de dólares por Aeroméxico están, además de Banamex, José Luis Barraza, ex presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana; la familia Aramburuzabala, accionistas de control del Grupo Modelo, una de las dos compañías del duopolio de la cerveza en México; Valentín Díez Morodo, accionista de la misma empresa cervecera, y la familia Canales Clariond, de industrias Monterrey, entre otras.

Según el comunicado difundido ayer, la Comisión Federal de Competencia autorizó la realización de la operación para adquirir las acciones de Consorcio Aeroméxico por parte del grupo de empresarios mexicanos encabezado por José Luis Barraza González.

Respecto de la contraoferta realizada por la familia Saba, el grupo de inversionistas agrupado por Barraza González dijo ayer que “anunciará en los próximos días sus siguientes acciones en este proceso”.

El grupo de empresarios encabezado por Barraza está integrado, además de los ya mencionados, por el michoacano Francisco Medina Chávez, presidente del Grupo Fame; Ricardo Martín Bringas, del grupo de tiendas de autoservicio Soriana; Eduardo Tricio Haro, presidente del Grupo Industrial Lala; Juan Francisco Beckman Vidal, del Grupo Cuervo, y Henry Bremont Pellat, inversionista en Liverpool Fábricas de Francia, y otros.

La venta es un proceso vulnerable

La opacidad, escasez de información, el reducido costo de la empresa y la ausencia de garantías sobre el origen de los recursos para hacerse de Aeroméxico por parte de tres postores privados, fueron los argumentos que un grupo de diputados de las comisiones unidas de Transportes y Trabajo y de Previsión Social utilizaron para cuestionar a la secretaria ejecutiva del IPAB, María Teresa Fernández.

Los legisladores consideraron la venta de la aerolínea un proceso vulnerable, que adolece de credibilidad ante la sociedad, mientras la encargada del IPAB replicó que la subasta de la empresa, en la cual participan tres postores (Banamex, Grupo Saba y Gastón Azcárraga, presidente del consejo de administración del Grupo Posadas y dueño de Mexicana de Aviación) será transparente y apegada a la legalidad.

Según Fernández, el grupo Saba se encuentra adelante en la puja por la empresa aérea, al pasar de una oferta inicial de 1.10 dólares por acción a 1.75 dólares, lo que equivale a 160 millones de dólares.

Sin ocultar su satisfacción por la propuesta de Grupo Saba, explicó que el 5 de octubre es la fecha límite del concurso para postularse como comprador.

En un encuentro ríspido, Fernández adujo que a la fecha el IPAB aún no acepta la propuesta de ningún postor, para no inhibir al resto de los competidores y, sobre todo, porque “esperamos que la venta se dé en los plazos más largos posibles, a fin de obtener la mayor recuperación para reducir los montos de los pasivos del IPAB”.

Explicó que los recursos que se obtendrán por la venta de Aeroméxico se aplicarán para reducir los costos de las crisis económicas de 1994 y 1995. El instituto participa con 45.37 por ciento de las acciones de la aerolínea; el gobierno federal posee 10.16 por ciento y, de manera conjunta, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Nacional Financiera son dueñas de 3 por ciento, situación que arroja un total de 61 por ciento, mientras el resto, 4.93 por ciento, se encuentra en manos de inversionistas privados.

No obstante, el diputado de Nueva Alianza, Humberto Dávila, advirtió que Aeroméxico muestra un manejo positivo de sus finanzas, y se ha ubicado como una empresa estratégica, que cuenta con más de 6 mil 400 trabajadores, cifra que representa 30 por ciento del total de la planta laboral de la aviación nacional.

Frente a esa circunstancia criticó con dureza la actitud del gobierno federal al ofrecer la aerolínea a precio de regalo. Al cierre de 2006 la empresa tenía en caja mil 700 millones de dólares y activos por mil 200 millones de dólares.

En consonancia, el panista Francisco Dávila García cuestionó el nuevo intento por vender una de las empresas con mejor salud financiera, con personal suficiente y el mejor mantenimiento aeronáutico.