jueves, 31 de julio de 2008
Afecta crisis de turbosina seguridad en aerolíneas de bajo costo: ASSA
Ciudad de México.- Las aerolíneas de bajo costo empiezan a tener problemas para garantizar la seguridad a sus usuarios ante el incremento en insumos como la turbosina, advirtió la secretaria general de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), Lizette Clavel Sánchez.
"Muchas de las aerolíneas de bajo costo están demostrando que no pueden mantener esta condición de brindar un transporte seguro a sus pasajeros. Hay modelos de aerolíneas de bajo costo que pudieran garantizarlo, pero no me atrevería a decir que son más de cinco de las que operan en el país, de un total de 10 de bajo costo", dijo.
Ese tipo de aerolíneas iniciaron operaciones en el país hace tres años con tarifas reducidas, a cambio de sacrificar comodidades, alimentos y bebidas en vuelos cortos y con aeropuertos secundarios.
En entrevista con Notimex, Clavel Sánchez expuso que la relación precio con calidad está muy vinculada, al igual que la relación precio-seguridad.
Sin embargo, el presidente de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), Javier Christlieb Morales, dijo que los altos precios de los combustibles afectan "a grandes y pequeñas empresas por igual".
Explicó que las aerolíneas tradicionales tienen una estructura pesada y con altos costos operativos, aunque en los últimos dos años han tratado de reestructurarse, "haciendo grandes esfuerzos por reducir sus costos".
En cuanto a las empresas de bajo costo, como Interjet, Volaris y Click, mencionó que mantienen una estrategia de tarifas bajas, pero sus ingresos no son suficientes para el pago de los costos operativos.
El directivo dijo desconocer a qué capacidad trabajan las aerolíneas, porque "tendría que conocer el número de aviones que las empresas están dejando en tierra y el número de vuelos sin operar, pero en definitiva si es más alto el costo de tener una nave volando, las empresas la van a dejar en la pista, en la plataforma".
Lo cierto, insistió, es que el encarecimiento de la turbosina ha detenido el crecimiento de las aerolíneas, que "tienen proyectos de aviones adicionales que están tratando de demorar en lo que esta situación se soluciona".
Argumentó que el "entorno de bajo costo" se ha perdido, pues "uno de los elementos más importantes que es la turbosina no representa un bajo costo".
Christlieb Morales explicó que los costos aeroportuarios también afectan a la industria, al representar de 8.0 a 15 por ciento del ingreso de una empresa.
Destacó que la aviación es "pilar de buena parte de la actividad económica nacional", al incidir en sectores como turismo, negocios, carga y paquetería, además de generar 25 mil empleos directos.
Sobre la duración de la crisis del combustible, la secretaria general de la ASSA, Lizette Clavel, estimó que no hay especialistas capaces de predecir su duración, aunque en los últimos días se ha observado una baja en los precios del petróleo, "lo que podría prever si no una recuperación, al menos una estabilidad en los precios".
Dijo que si se rechaza dar subsidios a la industria, con el argumento de que sólo beneficiaría al 5.0 por ciento de la población que es la que utiliza avión, "entonces tendríamos que asumir que se trata de un gobierno que sólo responde al 95 por ciento restante de la población; es una visión limitada de lo que significa la aviación"
El presidente de la Canaero coincidió con la dirigente sindical, al señalar que "si bien es cierto que 5.0 por ciento de la población utiliza el avión, debemos decir que son 20 millones de viajes a nivel nacional".
Notimex
viernes, 19 de octubre de 2007
Temen sobrecargos que la venta de Aeroméxico afecte garantías laborales
por: Carolina Gómez, Triunfo Elizalde y Alma Muñoz
La venta de Aeroméxico al grupo encabezado por el empresario José Luis Barraza y Banamex generó diversas reacciones en los sobrecargos de la aerolínea. Manifestaron sus dudas respecto al futuro que correrán las garantías laborales. En tanto que para los integrantes de la Convención Nacional Democrática, Aeroméxico fue el “premio” que recibieron los empresarios Roberto Hernández y José Luis Barraza por haber apoyado la campaña de Felipe Calderón.
A mediodía, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) advirtió a los nuevos dueños de Aeroméxico que no permitirá que a la planta laboral de sobrecargos, la cual asciende a mil 550, se le aplique la misma receta que a los sobrecargos de Mexicana de Aviación, a los cuales Grupo Posadas les “mutiló” su contrato colectivo de trabajo, reduciendo sus percepciones en más de 50 por ciento.
En conferencia de prensa, Francisco Villarreal, secretario general de ASSA, señaló que con lo que se van a encontrar los nuevos propietarios de la aerolínea es con un “gremio que a toda costa evitará que suceda lo mismo que con Mexicana; van a encontrar a un gremio unido y firme en sus convicciones, porque la experiencia con Mexicana nos hace ahora estar más alertas”.
Aunque descartó pronunciarse respecto a si Banamex era o no la mejor opción para los trabajadores, Villarreal dejó entrever cierta preocupación y planteó que el hecho de que Banamex tenga capital extranjero (Citigroup), “de entrada nos genera duda, fue un banco que se vendió a inversionistas que tienen relaciones con gente de Estados Unidos y tenemos que ser cuidadosos sobre qué tipo de inversiones se hagan”, y descartó que hayan tenido algún acercamiento con Banamex.
Por su parte, Rafael Hernández, integrante de la comisión organizadora de la Convención Nacional Democrática (CND), afirmó que el beneficiario principal con la venta de Aeroméxico fue Roberto Hernández. “José Luis Barraza simplemente es su prestanombres”, sostuvo. Hernández es accionista de Citigroup, dueño de Banamex, el cual recibió el banco pagado a 15 por ciento de su valor, de manos del Fobaproa.
Y el IPAB, apuntó en conferencia de prensa, le dio un subsidio de cerca de 4 mil millones de pesos que “se le siguen pagando a Banamex y seguirán pagando los mexicanos por dos o tres generaciones.” La institución, continuó, después “la malbarató en 25 mil millones de pesos y no pagó ningún tipo de impuesto por la operación”.
A través del banco y de Barraza, insistió, Hernández recibió Aeroméxico “en pago por el apoyo que brindó a Felipe Calderón”, fue su “premio”.
